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proyectos

2026

tierra prometida Cristina Planas

2025

ieo (individuo en organización) - capítulo II Carlos León-Xjiménez
intermission Natalia Neuhaus

fotografía bastarda Christian Bernuy (curador)

biosincréticas Paola Torres Nuñez del Prado

la última chupada de mango Jonathan Ospina
cut cut cut Majo Fernández-Plenge
música inmortal del perú
Mariano León

2024

arqueología de un desmonte Rocio Gomez

hasta donde lleguemos Julio Lugon
fronteras Verónica Garrido Lecca
profanaciones 
Sebastián Burga

resilienta Carolina Bazo

2023

resistencia equivalente - asociación en paralelo Angie Bonino

territorios flexibles Daniel Barclay
transdisciplina / simbiosis / autoorganización  Paola Torres Nuñez del Prado
retórica salvaje Valeria Guezzi + Atomatrix

2019

(re)apropiadas Paola Torres Nuñez del Prado

umbra Tania Bedriñana

2018

transmutacion Aurelio de la Guerra

et in arcadia ego Mónica Torrejón

2017

(re)Sonar Paola Torres Nuñez del Prado

2016

no pensar en cosas concretas Alejandra Delgado

espacio entre las cosas   Alessandra Rebagliati

2015

arpado Leticia Larín

snapshots | instantáneas MAD Luisa Fernanda Lindo
equivalencias al margen Aarón López

configuracion(es) de ruina Carlos León-Xjiménez



proyectos independientes

2025

LWZ Aster, Escalímetr0 y Mau

resonancia creciente Canto Engelhard, Dimitri Manga, Orieta Chrem

2023

[municion] Ali Salazar, Tilsa Otta, F.Tibiezas Dager, Thaís Espailla

2017
poéticas de Lima (Bienal de grabado ICPNA)

2014

APUFF



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Mónica Torrejón
ET IN ARCADIA EGO






08.02.2018

Esta propuesta de Mónica Torrejón para Socorro Polivalente busca abrazar la ausencia a través de imágenes que son previamente acciones: ella hace suya la otredad valiéndose de la presencia física de un cadáver u otra piel. Empezando por los cueros frescos de un alce con el que intenta dar vida póstuma, acaso inesperadamente cotidiana o doméstica, para los despojos de un mamífero que imaginamos haber sido arrebatado de otro mundo, silvestre o salvaje. Se trata de una suerte de exploración de los límites o una forma de habitar momentos de transición: para alguien que ha crecido rodeada de ojos de vidrio, dientes de acrílico y pellejos de animales taxidermizados (a veces, como una extraña sala de juguetes), la condición humana se hace una inquietud constante.

Algo aquí alude fuertemente a imágenes icónica del depredador y la presa, como extremos opuestos dentro de cada eslabón de la cadena trófica (el gavilán y la paloma, el lobo y las ovejas, el zorro y las gallinas) inscribiendo a ambos en el discurso y en el cuerpo: un toro, antigua imagen de fuerza o de poder que hoy es también de vulnerabilidad, y un chivo, que podemos pensar expiatorio, son aquí fragmentos de vidas ajenas con los que se aproxima a una identidad ambivalente, capaz de amar y odiar con la misma pasión o intensidad, mientras se desplaza intentando capturar, como en un viaje (o un safari), una naturaleza que nos elude o se nos escapa indistintamente, en la floresta, la selva o el desierto.

Aquí, la descomposición es una realidad tierna de la que formamos parte desde un inicio: es la vida misma la que interrumpe la vida. Las imágenes interpelan una frontera (territorios para la migración o el tráfico) para, de algún modo, desdibujarla. Tomar otro cuerpo, devenir aquello que ya no está para darse cuenta de que esa nada o vacío hace también parte de la propia entraña o médula.

Emilio Tarazona
Lima, enero 2018